Sé lo mal que se siente cuando las cosas se salen de control y te das cuenta de que ya no puedes más.
Ciertamente, tal emoción resulta en una sensación desagradable que puede ser intolerable para muchos. Pero, ¿te has hecho esa pregunta importante? ¿Por qué tu mente te envía constantemente estas señales negativas? ¿No puede simplemente suprimirlas o hacerte insensible?
De hecho, no puede, porque es la forma en que tu mente te pide que tomes acción. Las emociones son señales enviadas por la mente para pedirte que actúes. Si ya no puedes más, entonces tu mente te está diciendo que debes tomar acciones de inmediato.
Si ya no puedes más, entonces actúa
Puedo mencionar en menos de un minuto a 10 de mis amigos que odian sus trabajos tanto que se deprimen al final de cada fin de semana porque saben que tendrán que volver a la oficina a la mañana siguiente.
Cada una de estas personas sabe que ya no puede soportar su trabajo porque lo odia, pero muy pocos toman medidas al respecto. Es esta mentalidad orientada al sufrimiento la que te lleva a un estado donde ya no puedes más.
Cuando tu mente descubre que estás haciendo algo que absolutamente odias, te envía sensaciones desagradables con la esperanza de que respondas tomando acción. Pero lo que sucede es que la mayoría de las personas no hacen nada, y como resultado, la mente no encuentra otra solución más que intensificar esos sentimientos negativos hasta que llegas al punto de no poder soportarlos más.
Estar en una relación abusiva durante años o en un trabajo que odias por mucho tiempo son ejemplos de cómo nuestras sociedades nos han enseñado a aceptar el sufrimiento y a dejar de responder a nuestros sentimientos internos, incluso si nos sentimos mal.
¿Cómo detener el sufrimiento?
Por supuesto, no puedes tomar decisiones apresuradas como renunciar a tu trabajo o terminar tu relación con alguien, pero al menos debes pensar en un plan a largo plazo que pueda ayudarte a cambiar esa situación que ya no puedes soportar.No ignores los mensajes que te envía tu mente solo porque todos los demás los ignoran. Si todos están sufriendo por su propia decisión de sufrir, entonces tú también debes elegir si quieres unirte a ellos o no.
La clave para detener el sufrimiento es tomar acción. El primer día que comencé a trabajar, me di cuenta de que mi libertad era mucho más importante para mí que la seguridad que me proporcionaba mi trabajo.
No renuncié a mi trabajo en ese momento, pero me prometí a mí mismo que tomaría una acción contundente para cambiar esa situación.
La moraleja de esta historia es simple: el sufrimiento se detendrá cuando tomes acciones y no cuando esperes. Esperar solo resultará en intensificar los sentimientos negativos hasta que te vuelvas incapaz de soportarlos más.
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