lunes, 6 de mayo de 2024

Cómo Dejar de Sentirse Abatido


Cómo Dejar de Sentirse Abatido

La naturaleza cambiante de las emociones puede convertir, en pocos segundos, un momento de bienestar en uno de profunda tristeza. ¿Cuántas veces te has sentido bien y, de repente, sin razón aparente, te has encontrado abatido?

En mi artículo sobre los cambios de humor mencioné muchas de las razones detrás de estos cambios bruscos en el estado de ánimo. En este artículo quiero seguir explorando el tema, porque hay una causa en particular que pocas personas identifican a tiempo.

El efecto de acumulación

Una de las razones más poderosas que puede llevarte a sentirte abatido es el efecto acumulado de dos o más problemas sin resolver.

Imagina que te levantas sintiéndote bien. Tan pronto como abres los ojos, recuerdas que tienes una cita en 20 minutos. Ese detalle solo, probablemente no te arruine el día, pero establece una base de tensión sobre la cual otras emociones pueden apilarse fácilmente.

Unos momentos después descubres que la camisa que querías ponerte está manchada. En ese instante puedes sentirte muy estresado y, desde ahí, cualquier pequeña noticia negativa tiene el poder de derrumbarte el resto del día.

En mi libro La guía definitiva para superar la depresión explico cómo eventos aparentemente menores pueden desembocar en un mal estado de ánimo persistente, o incluso en depresión, si no se manejan a tiempo. No necesitas perder una gran suma de dinero para sentirte devastado; basta con que varios problemas pequeños se acumulen sin resolverse.

La clave está aquí: los problemas pequeños, por sí solos, rara vez logran alterar nuestro estado de ánimo de forma profunda. Es su efecto combinado el que puede cambiarlo por completo.

Cómo romper el ciclo antes de que empiece

La mejor manera de lidiar con este efecto acumulado es no permitir que la pila crezca desde el principio.

Muchas veces, cuando enfrentamos un problema menor, simplemente seguimos adelante sin atenderlo, porque en ese momento no parece urgente. Pero unos minutos después, cuando aparece otro inconveniente encima del primero, el peso emocional se vuelve mucho más difícil de sostener.

Mi consejo es este: intenta atender los problemas pequeños tan pronto como aparezcan. No subestimes su efecto acumulado. Sé que no siempre es posible resolverlo todo al instante, pero al menos ocúpate de lo que sí puedes resolver en ese momento.

También puedes controlar el momento en que recibes nueva información. Si estás esperando una respuesta importante, como el resultado de una entrevista de trabajo, no la busques en un momento en que ya te sientes estresado o al límite. Revisa tu correo electrónico, o hagas la llamada que necesites, cuando sientas que tienes la capacidad emocional para recibir cualquier tipo de noticia.

No se trata de evitar la realidad. Se trata de elegir el momento en que estás más preparado para enfrentarla.


Los cambios en el estado de ánimo pocas veces tienen una sola causa grande. Muchas veces son la suma silenciosa de cosas pequeñas que fuimos ignorando. Reconocer ese patrón es el primer paso para manejarlo.

Como Dejar de Estar Triste



Cómo Dejar de Estar Triste

Hay días en que la tristeza llega sin avisar. Te despiertas y algo pesa, aunque no sepas exactamente qué. O sí lo sabes, pero no quieres mirarlo de frente.

Yo he estado ahí. Y lo que aprendí me cambió la forma de entender lo que sentía.

La tristeza no es tu enemiga

Tendemos a tratar la tristeza como algo que hay que eliminar cuanto antes. Tomamos algo, nos distraemos, buscamos cualquier cosa que nos saque de ese estado. Pero ¿y si la tristeza no fuera el problema, sino la señal?

Todas las emociones que experimentamos, incluyendo la tristeza, funcionan como mensajes internos. Tu mente te avisa de que algo no está bien, de que hay algo pendiente que necesita tu atención.

No es un castigo. Es comunicación.

El origen suele ser algo sin resolver

La mayoría de las veces, cuando te sientes triste de forma persistente, hay algo debajo: una situación que evitaste enfrentar, una decisión que postergaste, un problema al que le diste la espalda esperando que desapareciera solo.

Piénsalo así. Si llevas semanas ignorando una situación en el trabajo que te preocupa, tu mente no lo olvida. Al contrario, empieza a presionarte desde adentro, y esa presión llega en forma de malestar, inquietud o tristeza.

Cuando por fin decides hacer algo al respecto, aunque sea un paso pequeño, algo cambia. No porque el problema se haya resuelto, sino porque dejaste de ignorarlo.

Sentirte triste sin saber por qué

Esto también es más común de lo que parece. A veces la tristeza parece no tener nombre ni causa clara, y eso la hace más difícil de manejar.

Esto suele ocurrir cuando hay demasiadas cosas acumuladas al mismo tiempo. Varios problemas sin atender, varias emociones guardadas, y la mente ya no sabe por dónde empezar a avisarte.

Si te identificas con esto, un buen punto de partida es hacer una lista sencilla de lo que te pesa. No para resolverlo todo de golpe, sino para verlo. Nombrar lo que sientes es el primer paso para dejar de huir de ello.

Las escapatorias que no funcionan

Hay formas de anestesiar la tristeza que parecen alivio pero que en realidad la profundizan: llenarse de actividades para no pensar, buscar una relación nueva para no estar solo, distraerse con el teléfono durante horas.

Ninguna de estas estrategias resuelve nada. Solo pospone el momento en que tendrás que mirar de frente lo que sientes.

Y mientras más lo pospones, más peso acumulas.

Qué hacer entonces

No se trata de resolver todos tus problemas de una vez. Eso sería agotador e imposible.

Se trata de empezar. De tomar una sola acción, por pequeña que sea, en dirección a lo que te pesa. Y también de aprender a aceptar aquello que no está en tus manos cambiar, porque aferrarse a lo que no puedes controlar es otra forma de alimentar la tristeza.

La tristeza no desaparece ignorándola. Desaparece cuando la escuchas.


¿Hay algo que has estado evitando enfrentar? A veces ese es exactamente el lugar por donde empezar.


La frustración como brújula: cómo tus emociones te dicen lo que realmente quieres

Ese sueño que todos hemos tenido ¿Alguna vez has soñado que intentas hacer algo una y otra vez, sin lograrlo? Es un sueño muy común. A ve...