Hay algo particularmente frustrante en perder, de golpe, esa sensación de bienestar que traías. Estabas bien, quizás incluso contento, y de pronto algo cambia. Lo peor es que a veces no sabes ni qué lo provocó.
Si eres una persona hipersensible, probablemente esto te resulte familiar. Los cambios de humor no avisan, y cuando llegan, pueden dejarte desorientado.
Pero hay algo que quizás no estás viendo: muchas veces, somos nosotros mismos quienes, sin darnos cuenta, abrimos la puerta a esos cambios.
Lo que hacemos sin darnos cuenta
Existe una idea dentro de la autorregulación emocional que me parece muy honesta: gran parte de nuestros cambios de humor ocurren porque buscamos, de forma repetitiva, cosas que nos hacen sentir mal.
No lo hacemos con intención. Pero lo hacemos.
Algunos ejemplos que quizás te suenen:
Revisar el teléfono cada hora esperando un mensaje que no llega, y sentirte peor con cada vez que la pantalla está vacía.
Buscar constantemente señales de que le caes bien a los demás, de que no eres aburrido ni distante, y nunca encontrar una prueba suficiente que te convenza del todo.
Analizar cada crítica que recibes hasta encontrar algo que confirme lo peor que piensas de ti mismo.
En todos estos casos, el problema no es la situación en sí. El problema es la búsqueda compulsiva. Es el hábito de ir una y otra vez hacia algo que, con mucha probabilidad, va a hacerte sentir peor.
El equilibrio que cambia todo
No estoy diciendo que ignores tus responsabilidades ni que evites los momentos difíciles. La vida tiene que atenderse.
Lo que sí te propongo es que notes cuándo estás buscando información o validación de forma innecesaria, fuera de lo que realmente requiere atención. Porque ese exceso, esa revisión de más, ese análisis que no para, es muchas veces lo que interrumpe tu bienestar.
Alargar los momentos buenos
Aquí hay algo que puedes probar: la próxima vez que te sientas bien, en calma o contento, haz una pausa y nota qué estás haciendo en ese momento. Y luego, conscientemente, evita entrar en esos ciclos de búsqueda que sabes que te desequilibran.
No es magia. Es simplemente no ir a buscar el malestar cuando no tienes por qué hacerlo.
Verás que, con el tiempo, esos períodos de bienestar empiezan a durar un poco más. Y eso, aunque parezca pequeño, es un cambio real.
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